Los DIEZ objetos MALDITOS del museo WARREN en ‘EL CONJURO’

Los DIEZ objetos MALDITOS del museo WARREN en 'EL CONJURO'

En las estanterías del museo también, a lo lejos, está el muñeco Shadow, al que culpaban de pesadillas en los niños que lo veían, y el espejo de la plantación Myrtles, que llegó de una casa en Luisiana donde se hablaba de apariciones.

Otras piezas eran varias máscaras usadas en rituales de invocación. Junto a ellas se encontró el vestido de novia de Anna Baker, que corresponde a la leyenda de una joven que nunca se pudo casar y que, según la historia popular, se mueve sola en noches de luna llena.

El museo también guardaba un piano que, de acuerdo con su antiguo dueño, comenzaba a sonar en la madrugada sin que nadie lo tocara. Los Warren lo recibieron como parte de sus investigaciones y lo hicieron parte de su colección.

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Junto a este piano, se llegaron a exhibir lápidas pequeñas que habrían sido utilizadas en rituales satánicos, así como cráneos humanos, supuestamente usados para contactar con espíritus.

Entre los objetos más interesantes, estaban las perlas de la muerte, un collar al que se le culpaba de provocar asfixia en quien lo usara, y el espejo de invocación, utilizado por espiritistas en intentos de comunicación con el más allá.

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