Aunque recientemente entró en vigor el nuevo alto el fuego en Gaza, el panorama político sigue siendo tenso. Hamás confirmó que no asistirá a la ceremonia oficial del acuerdo de paz prevista en Egipto y ha dejado claro que no aceptará condiciones que considere inaceptables, como el desarme o la expulsión de sus miembros del territorio palestino.
Hosam Badran, miembro del comité político del movimiento, dijo en una entrevista que varios puntos del plan impulsado por el expresidente estadounidense Donald Trump siguen siendo muy controvertidos. En particular, calificó de «ilógica» cualquier propuesta que implique la expulsión de los palestinos de Gaza, subrayando que ni Hamás ni su pueblo abandonarían su país.
Según Badran, la segunda fase de las negociaciones será incluso más difícil que las actuales porque abordará cuestiones fundamentales como la futura gobernanza de Gaza y la demanda de desarme. Afirmó que estas cuestiones tocan aspectos esenciales de la identidad y la resistencia palestinas, lo que llevará las conversaciones a un territorio mucho más delicado.
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«Esperamos no volver a la guerra», afirmó, aunque advirtió que el movimiento y otros grupos palestinos están preparados para responder si se reanudan las hostilidades. Enfatizó que las armas no representan únicamente a una facción, sino a todo un pueblo que ha recurrido a la resistencia a lo largo de la historia.
Hamás, que ha intervenido en el proceso a través de Qatar y Egipto, se negó a participar en cualquier ceremonia formal de firma mientras persistan propuestas que, en su opinión, ignoran los derechos nacionales palestinos. Para Badran, la prioridad no es la ceremonia, sino el reconocimiento por parte de la comunidad internacional de que no habrá paz duradera sin abordar el núcleo del conflicto: la búsqueda de un Estado palestino.
«No importa si ese objetivo se logra rápidamente o con el tiempo», dijo. “Hasta que no se garantice nuestro derecho a la condición de Estado, esta región no experimentará estabilidad”. Con este mensaje dejó abierta la advertencia de que, sin avances significativos, la lucha continuará en múltiples formas.
Las próximas etapas del diálogo determinarán si este alto el fuego se convierte en un proceso político real o en otro breve alto el fuego en medio de una larga disputa.












