La música latinoamericana vuelve a vestirse de luto. Abraham Isaac Quintanilla Jr., padre de la recordada cantante Selena Quintanilla y figura clave detrás de su carrera artística, falleció este sábado 13 de diciembre a los 86 años. La noticia fue confirmada por su hijo, el músico y productor AB Quintanilla III.
El anuncio se realizó a través de las redes sociales, donde AB compartió un breve pero contundente mensaje que mostró el impacto emocional de la pérdida. “Con gran tristeza les informo que mi padre falleció hoy…”, escribió, acompañando el texto con una imagen de su padre. La publicación generó de inmediato una ola de reacciones y mensajes de condolencia por parte de seguidores y personalidades del mundo de la música.
Hasta el momento, la familia Quintanilla no ha proporcionado ninguna información adicional sobre la causa de la muerte o dónde ocurrió, y mantiene esta información en privado.
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Abraham Quintanilla nació en Corpus Christi, Texas, en 1939 en una familia de ascendencia mexicana. En su adolescencia se integró al grupo de canto Los Dinos, con el que inició su carrera artística y obtuvo reconocimiento regional a finales de los años cincuenta. Sin embargo, el camino no estuvo exento de obstáculos: la discriminación racial de la época limitó las oportunidades del grupo dentro de una industria aún cerrada a los artistas latinoamericanos.
Décadas más tarde, ese mismo nombre, Los Dinos, tomaría un significado histórico diferente. Cuando Abraham descubrió el talento musical de su hija Selena, decidió apostar por su carrera y se convirtió en su manager, productor y estratega jefe. Así nació Selena y Los Dinos, el grupo familiar que incluía a Selena en la voz, AB en el bajo, Suzette en la batería y otros músicos que acompañaron el proyecto.
La vida de Quintanilla se vio profundamente afectada por el asesinato de Selena en 1995, hecho que conmocionó a la industria musical a nivel mundial. Desde entonces, ha dedicado sus esfuerzos a preservar el legado artístico de su hija y mantener viva su memoria.
La muerte de Abraham Quintanilla Jr. marca el fin de una etapa esencial en la historia del Tex-Mex, dejando una huella que trasciende generaciones y sigue presente en la música latinoamericana.












