La cuerda de la paz total se tensó al máximo. El Clan del Golfo, que ahora se autodenomina Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), anunció que su delegación a la mesa de negociación suspenderá por el momento las conversaciones con el Gobierno nacional.
La decisión, que cae como un balde de agua fría sobre los procesos de diálogo en las regiones, se tomó tras conocerse los compromisos que supuestamente acordó el presidente Gustavo Petro con Donald Trump en la Casa Blanca.
El grupo armado ilegal estalló en indignación al enterarse de que su máximo líder, alias ‘Chiquito Malo’, había sido incluido en la lista de los tres narcotraficantes más buscados que el presidente colombiano prometió detener en los próximos meses.
Según el comunicado del Estado Mayor Conjunto del EGC, queda por ver si permanecerán en la mesa de negociaciones mientras realizan “consultas” para verificar la veracidad de la información filtrada.
En su comunicado, el clan del Golfo no dudó en atacar al presidente Petro, asegurando que éste antepone sus intereses personales y su imagen internacional a la paz en las zonas donde dicen ser los únicos que se han adherido al acuerdo.
Ante esta crisis, la Defensora del Pueblo, Iris Marín, ha enfatizado fuertemente que la justicia para las víctimas no puede ser moneda de cambio.
Marín advirtió que si permanecer en la mesa de negociación significa darles a estos grupos la libertad de seguir cometiendo y ampliando crímenes, el proceso perderá toda validez.
Por otro lado, el Ministerio de Defensa, liderado por el general (r) Pedro Sánchez, mantiene decididamente el objetivo de neutralizar a los alias ‘Pablito’, ‘Iván Mordisco’ y ‘Chiquito Malo’. El país está a la espera de ver si este portazo de los gaitanistas es el fin definitivo del acercamiento o una táctica para exprimir nuevos beneficios judiciales.












