El sistema de justicia de Colombia ha dado un paso decisivo para resolver el asesinato que conmocionó al país el año pasado. Al emitir una alerta roja internacional, las autoridades ahora buscan localizar y capturar a seis de los principales líderes de la llamada Segunda Marquetalia de las disidencias de las FARC.
Entre los principales objetivos se encuentran Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”, y Gener García Molina, alias “Jhon 40”, a quienes las investigaciones identifican como los presuntos determinantes intelectuales del asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, ocurrido durante un evento político en Bogotá en 2025.
Esta circular roja sigue un ambicioso cartel de recompensas que el gobierno nacional ha avalado para incentivar la entrega de información veraz.
Por la localización de alias “Iván Márquez”, las autoridades ofrecen una cantidad de hasta $5.000 millones de pesos, mientras que por alias “Jhon 40” y José Manuel Sierra Sabogal, alias “Zarco Aldinever”, la recompensa es de 4.000 millones de pesos.
El proceso de investigación permitió establecer que el ataque no fue un hecho aislado, sino más bien una operación cuidadosamente planificada encaminada a generar un gran impacto político y desestabilizar las instituciones del país, coordinada por una compleja red logística de intermediarios.
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En el segundo nivel de importancia dentro de este requisito legal se encuentran otros mandos intermedios de la estructura criminal, como John Jairo Bedoya Arias, alias “Rusbel”; Alberto Cruz Lobo, alias “Enrique Marulanda”; y Diógenes Medina Hernández, alias “Gonzalo”, por quien se ofrecen 2.000 millones de pesos.
Asimismo, Kendy Téllez Álvarez, alias “Yako”, está incluida con una recompensa de 500 millones de dólares.
Según las pruebas recabadas, esta red no sólo ordenó el crimen, sino que también supervisó cada detalle del atentado en la capital, lo que ya ha derivado en detenciones y condenas previas de los ejecutores materiales y coordinadores logísticos.
La medida de Interpol pretende poner fin al asedio a estos líderes guerrilleros, que se cree que se esconden en zonas fronterizas.
El caso de Miguel Uribe Turbay continúa en desarrollo judicial mientras las autoridades avanzan en nuevas líneas de investigación para identificar a otros posibles cómplices.












