El Estadio Atanasio Girardot fue escenario de graves disturbios el pasado jueves 7 de mayo durante el partido ante Independiente Medellín contra Flamengo de Brasil, correspondiente a la fase de grupos de la Copa Libertadores.
El partido duró apenas dos minutos antes de que el árbitro Jesús Valenzuela tomara la decisión de detener el encuentro por falta de condiciones mínimas de seguridad, y finalmente la CONMEBOL decidió cancelar el partido definitivamente.
Todo empezó desde el pitido inicial, cuando algunos de los poderosos aficionados encendieron antorchas y lanzaron fuegos artificiales al campo.
Además, hubo denuncias de vandalismo en el estadio, especialmente en los baños de la tribuna norte, donde las instalaciones sanitarias fueron destruidas.
Más de 700 uniformados de la Policía Nacional se desplegaron en el estadio, pero tuvieron que intervenir desde el primer minuto para controlar los disturbios, y posteriormente la UNDMO entró en acción para dispersar a quienes intentaban sembrar el caos en los alrededores del complejo deportivo.
Lo que más llamó la atención de las autoridades fue la confesión de los involucrados: según el Ministro de Seguridad y Convivencia de Medellín, Manuel Villa Mejía, algunos de los capturados reconocieron abiertamente que la intención era provocar la sanción del equipo como forma de protesta por los malos resultados recientes.
«La afición del equipo quería que se sancionara a su propio equipo, eso está claro, no nos lo inventamos, lo dijeron ellos mismos»afirmó el funcionario sin rodeos.
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Como resultado de esa jornada, las autoridades realizaron nueve detenciones: ocho adultos y un menor de edad, todos remitidos a la Fiscalía General de la República.
Además, se emitieron citaciones bajo la Ley 1801 y se trasladaron al centro de traslado para su protección.
Villa Mejía fue contundente al referirse a los responsables y descartó que puedan ser catalogados como hinchas: ‘Son inadaptados, son bandidos, son vándalos’ afirmó el secretario, quien además recordó que la alcaldía viene promoviendo la cultura del fútbol en paz.
El funcionario advirtió que ya hay personas que han sido multadas con millones de dólares y prohibida la entrada al estadio durante al menos un año, y que las investigaciones penales abiertas tras los incidentes de la final del año pasado continúan desarrollándose con miras a nuevas detenciones y procesamientos.
Desde Alcaldía de Medellín Se hizo un llamado directo a los equipos, a sus directivos y a la afición a asumir su responsabilidad, con una advertencia clara: quienes causen desorden dentro o fuera del estadio serán arrestados y llevados ante la justicia.
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