El desplazamiento de López de Micay ha vuelto a desatar alertas humanitarias luego de que más de setenta familias, compuestas por casi 200 personas, abandonaran la cabecera municipal de ese municipio del Cauca e iniciaran su llegada a Buenaventura, Valle del Cauca, tras una serie de hechos violentos atribuidos al ELN.
Según la Defensoría del Pueblo, la situación se generó el 3 de julio, cuando miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) ingresaron al distrito de San Antonio de Gurumendy y obligaron a los vecinos a asistir a un mitin.
Durante el allanamiento, el grupo armado presuntamente robó alimentos y secuestró a cuarenta personas que debían transportar los objetos robados.
Posteriormente, 32 de los detenidos fueron puestos en libertad, mientras que otras ocho personas permanecen bajo custodia.
La entidad advirtió que estos hechos provocaron el desplazamiento de López de Micay, obligando a decenas de familias a abandonar la zona por temor a nuevas acciones violentas.
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La Defensoría del Pueblo informó que desde el 6 de julio las autoridades locales activaron el Comité de Justicia Transicional y comenzaron a caracterizar a las familias afectadas para coordinar la entrega de asistencia humanitaria y atender sus necesidades más urgentes.
Además, la organización llamó al ELN a liberar de inmediato a las ocho personas aún secuestradas, respetar su vida e integridad y poner fin a esta práctica en diferentes zonas del país.
Finalmente, la Defensoría del Pueblo solicitó al gobierno nacional y a las autoridades territoriales garantizar atención humanitaria oportuna a las familias afectadas por el desplazamiento de López de Micay, y tomar medidas para evitar mayores daños a las comunidades de este municipio del Cauca.











