La crisis en el Bajo Cauca, Antioquia y el sur de Córdoba parece no tener tregua, ya que el miércoles 25 de marzo se cumplirán exactamente diez días de manifestaciones.
El panorama en el municipio de Caucasia es sombrío: las calles amanecieron bajo los escombros y el esqueleto carbonizado de un vehículo de carga quemado durante los disturbios de la noche anterior.
Aunque el paso se produce ocasionalmente por el margen de la carretera, la sensación de inseguridad ha provocado una paralización parcial de las actividades comerciales.
Según el último informe oficial, al menos setenta personas están apostadas en puntos estratégicos para impedir el normal tráfico. Uno de los focos de mayor tensión se encuentra en el eje viario que conecta el Cáucaso con Cáceres, especialmente en el sector de Guarumo, donde una veintena de manifestantes atravesaron grandes troncos y ramas.
Esta situación de paralización se extiende al distrito de Jardín de Tamaná, en el sector conocido como El Puerto, donde casi medio centenar de personas no sólo bloquearon el corredor con árboles, sino que también quemaron activamente neumáticos, impidiendo cualquier intento de normalizar el flujo de vehículos hacia el interior.
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Por otro lado, en Puerto Libertador (Córdoba), la situación en la zona “Y” que conduce a Montelíbano, cercana a la empresa Cerro Matoso, continúa crítica. Allí, los manifestantes permiten aperturas controladas cada 30 minutos, lo que ha resultado en colas de kilómetros de vehículos de carga y pasajeros.
Las autoridades de tránsito han hecho un llamado urgente a los conductores para que busquen zonas seguras y eviten circular si no es estrictamente necesario, ya que la continuación de la paralización de estas vitales arterias amenaza con desabastecimiento de servicios básicos para varios grupos poblacionales de la región si no se alcanza rápidamente un acuerdo en las mesas de diálogo.












