El Ministerio Público ha revelado quién sería el eslabón más importante de una red criminal involucrada en la llamada extorsión penitenciaria. Se trata de Queila Maryuri Orozco Trujillo, la empleada de un banco de La Dorada (Caldas) acusada de brindar información relevante sobre posibles víctimas.
La mujer presuntamente transfirió datos de clientes de la sucursal donde trabajaba a integrantes del grupo ilícito, quienes permanecían privados de libertad en el Penal de Mediana y Máxima Seguridad de Doña Juana. Con los datos que recibían, se hacían pasar por personas y procesaban créditos a su nombre.
Luego, aparentemente, el empleado del banco alertó al líder sobre el momento exacto en que se depositó el dinero solicitado en la cuenta del usuario financiero. A tal punto que de inmediato fue contactado telefónicamente y amedrentado mediante extorsión.
De la evidencia se desprende que Orozco Trujillo sostuvo más de 670 conversaciones con el interno articulador de la estructura criminal, durante las cuales presuntamente brindó información sobre sus clientes.
A raíz de estos hechos, un fiscal especializado de la Seccional de Caldas le imputó el delito de concierto para delinquir con fines de extorsión.
El sospechoso no ha aceptado la acusación y deberá imponerle una medida privativa de libertad en su lugar de residencia por orden de un juez de control de garantías.












