Minuto30.com .- Lo que inicialmente se reportó como un asesino la noche del jueves 23 de abril en el occidente de Medellín, reveló detalles escalofriantes. La víctima, un joven comerciante e inversionista, fue ejecutado con extrema brutalidad luego de sufrir catorce impactos de bala, en un crimen que derivó en una persecución cinematográfica y un tiroteo en el norte del Valle de Aburrá.
La víctima: un inversor sin amenazas conocidas
Luego de acordonar el lugar en la carrera 77C y calle 49, a una cuadra de la Iglesia San Pedro y San Pablo en la colonia Estadio, funcionarios de la SIJIN continuaron con la inspección técnica del cadáver.
El fallecido identificado como JDVL era un joven barranquillero de 25 años.
Según las primeras investigaciones, el fallecido se desempeñaba como comerciante e inversor en diversas empresas. Se supo que el joven había salido a una cita con el dentista y, hasta donde él sabía, no había denunciado amenazas en su contra.
Así fue la brutal y calculada ejecución
El reloj marcaba las 6:28 pm cuando estalló el terror. Testimonios y pruebas describen un ataque premeditado y devastador.
JD conducía su camioneta Mazda CX 50 blanca cuando fue interceptado por dos individuos vestidos completamente de negro.
Los agresores circulaban en una motocicleta de gran cilindrada, que los testigos describieron como de color naranja.
Luego de recibir los disparos, la víctima perdió el control del vehículo, se subió a la acera y chocó violentamente contra un árbol.
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ciudad de medellin
La ferocidad del ataque fue aterradora. El cuerpo de Villa Lamadrid quedó sin vida en el asiento del conductor, en medio de un gran charco de sangre.
Según versiones conocidas, JDVL sufrió 14 impactos de bala, todos mortalmente concentrados en la cabeza y el cuello.

Persecución y tiroteo: los asesinos lograron escapar
El crimen no terminó en el barrio Estadio. Minutos después del asesinato, las autoridades implementaron un plan de bloqueo en toda la ciudad. La motocicleta color naranja de gran cilindrada y las personas vestidas de negro fueron avistadas por patrullas policiales que transitaban por el sector Santa Cruz (municipio 2).
Cuando intentaron interceptarlos, los delincuentes no dudaron en responder con violencia, desatando un fuerte intercambio de disparos con los uniformados. Los presuntos asesinos aprovecharon el caos y la velocidad del vehículo y huyeron hacia la zona fronteriza entre ambos. Medellín y el municipio de Bello, donde las autoridades finalmente perdieron la pista.
A día de hoy, los motivos de este brutal asesinato siguen siendo un misterio. Las autoridades intentan esclarecer tanto los móviles del crimen como la ruta de fuga de los asesinos, tratando de esclarecer quién ordenó y ejecutó este sangriento acto.












