Un escenario de pesadilla sanitaria fue descubierto por las autoridades de la ciudad de Santa Marta, donde funcionaba una fábrica clandestina de envasado de agua en condiciones que desafían todos los estándares de humanidad y salud pública.
En un operativo conjunto encabezado por el Departamento Administrativo de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa) y la Policía Metropolitana lograron intervenir una institución que, bajo la fachada de procesar agua para consumo humano, escondía un alarmante foco de infección.
Al ingresar al sitio, los funcionarios descubrieron que el preciado líquido había sido literalmente embotellado en un baño, rodeado de tuberías oxidadas, moho y presencia de roedores y gatos.
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La gravedad del hallazgo radica en que este producto insalubre ya era distribuido y comercializado en varios sectores de la capital del Magdalena, afectando principalmente a familias de zonas vulnerables que dependían de la supuesta potabilidad del agua.
La infraestructura carecía de cualquier sistema de filtración o tratamiento técnico, exponiendo el agua a bacterias y patógenos que representan un peligro mortal para niños y adultos.
Luego del operativo, las autoridades procedieron con el embargo preventivo de las máquinas empacadoras y el cierre definitivo del sitio.
Se hace un llamado urgente a la ciudadanía a verificar la trazabilidad y datos sanitarios del agua que obtienen, para evitar caer en la trampa de redes ilegales que lucran poniendo en peligro la vida de la comunidad.
Foto de Dadsa.

Foto de Dadsa.












