El proceso que adelanta la Comisaría Segunda de Familia de Usaquén ha tomado un giro crucial. Tras años de denuncias que inicialmente fueron desestimadas, las autoridades finalmente parecen estar escuchando el auxilio de doña Helena Rodríguez, la mujer de 91 años fundadora de Elena del Mar, quien ha señalado a su hija, María Teresa García Rodríguez, como su principal agresora.
Un historial de denuncias ignoradas (2024 – 2026)
La lucha de doña Helena por su dignidad no es nueva. Desde el año 2024, la víctima había intentado alertar a las autoridades sobre los actos de agresión y control a los que era sometida por parte de María Teresa García. No obstante, y a pesar de la gravedad de los hechos reportados, la Comisaría de Familia desestimó inicialmente estas peticiones de auxilio.
Nuevamente en 2026, ante la persistencia de los abusos, doña Helena reafirmó sus denuncias. En esta ocasión, al verse libre de la presión y manipulación constante de su hija, tuvo el valor de dejar por escrito su padecimiento: el miedo profundo que le tiene a María Teresa García, la pérdida total de confianza y la exigencia de que paren los insultos y agresiones físicas y verbales.
La Comisaría de Familia Segunda de Usaquén frente a un fallo histórico
Aunque en el pasado las autoridades fallaron en protegerla, hoy la Comisaría Segunda de Familia de Usaquén tiene la oportunidad de rectificar su camino.
El plazo que vence este viernes 15 de mayo es la oportunidad legal para que la justicia actúe con la firmeza que doña Helena ha esperado por años.
María Teresa García Rodríguez es señalada como responsable de actos graves de agresión y ambición malvada. Es menester que la Comisaría y la Fiscalía 380 de Violencia Intrafamiliar apliquen medidas drásticas que protejan de manera efectiva a la fundadora de Elena del Mar.
Es imperativo que la Comisaría actúe con firmeza y no permita que este caso se archive o quede en la impunidad. Ante esto, la autoridad tiene la facultad y el deber legal de emitir un fallo que incluya:
-La expulsión inmediata de María Teresa García y su familia del entorno de su madre.
-Medidas de protección patrimonial para evitar que la agresora siga administrando o explotando los bienes de la víctima.
-Restricciones de contacto absoluto para garantizar que doña Helena pueda vivir sus últimos años en paz y dignidad.
La justicia colombiana está a prueba. El fallo de la Comisaría de Usaquén debe sentar un precedente claro: los actos de violencia y ambición de María Teresa García deben ser condenados con toda la severidad de la ley para proteger la vida de quien dedicó su existencia a fundar un legado de bienestar.












