Denuncian ‘peajes humanos’ entre Ciénaga y Barranquilla

Denuncian ‘peajes humanos’ entre Ciénaga y Barranquilla

La Troncal del Caribe, una de las vías más importantes del norte del país por su impacto en el comercio, el turismo y la movilidad regional, se ha convertido en un corredor caracterizado por el miedo y la intimidación.

Además de los peajes legales en Palermo y Tasajera, los conductores denuncian que ahora se están sumando los llamados ‘peajes humanos’ en la Troncal Caribe, una práctica ilegal que se repite con preocupante frecuencia.

Según testimonios, grupos de personas salen improvisadamente a la vía y bloquean ambos sentidos de la vía para exigir dinero a cambio de permitir el paso.

Utilizan cuerdas, piedras, palos o incluso sus propios cuerpos para obligar a los vehículos a detenerse, generando atascos, riesgos de accidentes y escenarios de tensión permanente.

Los puntos de control aparecen principalmente cuando hay interrupciones en los servicios públicos, protestas locales o desacuerdos sociales.

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Transportistas y viajeros coinciden en que entablar un diálogo es un riesgo innecesario. Denuncian agresiones verbales, amenazas con objetos contundentes, daños a vehículos y hasta robo de bienes.

La gravedad de la situación quedó en evidencia cuando José Humberto Torres, director territorial de la Unidad de Restitución de Tierras (URT) para Magdalena y Atlántico, informó que había sido detenido junto a decenas de conductores.

Según el funcionario, los responsables exigían hasta 30.000 pesos por vehículo, monto superior al valor de un peaje legal.

Si bien las denuncias no son nuevas, los usuarios aseguran que la actuación de las autoridades ha sido insuficiente. Aunque la policía realiza controles ocasionales, los puestos de control reaparecen unos minutos más tarde en otros puntos del corredor.

Hasta que no se tomen medidas contundentes, el costo humano en la Tronco del Caribe seguirá convirtiendo esta ruta estratégica en un viaje sin garantías, donde el precio a pagar no sólo es económico, sino también emocional.

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