El despliegue de lujo y cámaras que trajo consigo la visita de Abelardo de la Espriella a San Andrés no ha logrado ocultar la realidad jurídica que pesa sobre su cliente, el exgobernador Everth Hawkins. Mientras en el puente peatonal se montaba un escenario para simular afecto popular, en los expedientes judiciales reposan las pruebas de un desfalco a la confianza y al tesoro público de los isleños.
El defensor de lo indefendible
No es sorpresa para nadie ver a De la Espriella —abogado conocido por representar a las figuras más cuestionadas del poder— caminar por la isla con aires de victoria. Sin embargo, su presencia plantea una pregunta ética para la comunidad: ¿Cómo puede Hawkins decir que no es de los «políticos de siempre» mientras paga por la defensa más costosa y elitista del país?
Esa alianza solo confirma que el exgobernador se mueve en los círculos del poder tradicional que tanto critica, utilizando el espectáculo mediático de su abogado para intentar tapar las graves irregularidades de su gestión.
El prontuario de irregularidades: ¿Qué le debe Hawkins a la isla?
La «persecución» que alega la defensa se desmorona ante la contundencia de los hallazgos de los entes de control. Estos son los puntos clave que el show en el puente peatonal intentó omitir:
Peculado en plena pandemia: Hawkins fue investigado y sancionado por contratos de publicidad innecesarios durante la crisis del COVID-19. Mientras la isla sufría por salud, él autorizaba pagos por servicios que, por ley, eran gratuitos.
Inhabilitado por 13 años: La Procuraduría General de la Nación no dudó en imponerle una sanción ejemplar de destitución e inhabilidad por detrimento patrimonial, confirmando que su administración malgastó recursos públicos.
Contratos «fantasmas» de turismo: Durante el confinamiento total, cuando las playas estaban cerradas por decreto nacional, Hawkins firmó 16 contratos para «inspección turística», un absurdo logístico que la Fiscalía calificó como una maniobra para desviar fondos.
Sombras en Regalías: El exgobernador también ha estado bajo la lupa por irregularidades en proyectos de educación y mejoramiento de vías financiados con recursos de regalías que superan los $8.000 millones, donde se habrían saltado procesos de licitación obligatorios.
Estrategia de distracción en el Puente Peatonal
El evento en el sector peatonal fue la culminación de esta «operación limpieza». Al elevar una tarima en el punto exacto donde los turistas se aglomeran, Hawkins y De la Espriella crearon una ilusión de apoyo masivo.
«Es el colmo del cinismo», asegura un habitante de la zona. «Traen a un abogado que cobra fortunas para decirnos que son ‘pueblo’, mientras usan el flujo de turistas para rellenar la foto de un político que dejó a la isla en la ruina».
San Andrés no necesita espectáculos de tarima ni abogados de pasarela; necesita respuestas sobre el dinero desaparecido en contratos de publicidad y obras inconclusas. La presencia de Abelardo de la Espriella en la isla no es una garantía de inocencia, sino el recordatorio de que, para los políticos de siempre, la justicia es un show que se intenta comprar con una buena foto y un discurso ensayado.












