La sombra del terror y el conflicto armado vuelve a sacudir al departamento del Valle del Cauca, sembrando miedo entre los residentes y líderes locales.
En las últimas horas, la alcaldesa del municipio de Dagua, Karol Villarejo, denunció formalmente al país que tanto ella como el gestor social de la ciudad, Ceneibe Jaramillo, se habían declarado abiertamente «objetivos militares».
Esta grave intimidación surgió a partir de un panfleto destinado a silenciar y derrocar a los líderes que ejercen el control institucional en esta región plagada de ilegalidad.
La situación se volvió crítica luego de que el 13 de mayo de 2026 se difundiera un comunicado firmado por la Columna Móvil Jaime Martínez de las disidencias de las FARC-EP.
En el texto, la estructura criminal lanzó un violento ultimátum de sólo 24 horas para que el gestor social abandone definitivamente el territorio.
El grupo subversivo advirtió desafiante que de no cumplirse la orden de destierro iniciarán acciones bélicas de alto impacto en pleno casco urbano, poniendo en peligro no sólo a los dirigentes del municipio, sino a toda la población civil.
Ante el peligro inminente para el orden público, la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, ordenó un despliegue de seguridad inmediato y convocó a un consejo extraordinario en la zona.
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Las denuncias penales ya fueron presentadas ante el Ministerio Público para garantizar la protección de los dirigentes.
Rechazo las amenazas contra la alcaldesa de Dagua, Karol Villarejo, y la gestora social, Ceneibe Jaramillo.
He dado instrucciones al comandante de la @DevalPoliceGeneral Sandra Liliana Rodríguez, y @ValleSeguridadmudarse a esta comunidad inmediatamente y…
— Dilian Francisca T. (@DilianFrancisca) 15 de mayo de 2026












