Lo que muchos temían en los pasillos del poder en Colombia y Venezuela ya es un hecho irreversible. Tras su reciente deportación a Miami, Alex Saab ha decidido «cantar todo». Fuentes federales de alto crédito en los Estados Unidos confirman que el señalado testaferro ha sellado un acuerdo definitivo de delación y cooperación con el Departamento de Justicia para desmantelar las complejas redes de lavado de activos y desfalco financiero que operaron bajo su sombra en la región.
La confirmación más contundente de que el pacto está cerrado no solo viene de los testimonios recogidos en las cortes de Florida, sino de un movimiento estratégico familiar: el núcleo más cercano de Saab (incluyendo a sus hijas y su hijo mayor) abandonó discretamente territorio venezolano en los últimos días con destino a Europa, teniendo como parada final Miami, donde recibirán protección bajo el ala de la justicia norteamericana. Con su familia a salvo de eventuales represalias del régimen, Saab ha encendido el ventilador sin filtros.
El golpe directo a los negocios de Abelardo de la Espriella
El impacto de esta confesión total ha generado un sismo político y judicial en Colombia, apuntando directamente al búnker financiero del abogado penalista y actual candidato presidencial, Abelardo de la Espriella.
Aunque De la Espriella ha insistido históricamente en que su relación con Saab fue puramente profesional y terminó en 2019, el avance de las delaciones en Miami coincide con la revelación de pruebas documentales explosivas extraídas de un expediente civil en Florida. Los extractos bancarios prueban que, en el año 2014, la firma de De la Espriella recibió transferencias que superan los 370.000 dólares.
Lo verdaderamente comprometedor para el aspirante presidencial es el origen del dinero: las transferencias provienen directamente de las cuentas deGroup Grand Limited en Hong Kong, la firma instrumental utilizada por Saab para el millonario esquema de sobrefacturación de los CLAP y el lavado de dinero a escala internacional.
Campaña bajo la sombra de las cortes federales
La confirmación de que Saab «ya habló» y acordó entregar rutas, contratos y nombres propios coloca las finanzas y los antiguos vínculos comerciales de De la Espriella bajo el microscopio del FBI y los fiscales de Florida. En plena contienda electoral, sus rivales políticos y la opinión pública exigen respuestas claras sobre la naturaleza real de unos «honorarios» pagados desde paraísos fiscales por la red criminal más grande de la región.
Mientras la campaña presidencial de De la Espriella intenta contener los daños tachando las acusaciones de «persecución política», los analistas judiciales en Washington advierten que este es solo el primer capítulo. Con la familia de Saab ya en ruta a Miami y los fiscales procesando los documentos entregados por el delator, el escenario de futuras imputaciones en suelo estadounidense es una carta que la justicia federal ya tiene sobre la mesa.











