El Catatumbo, en Norte de Santander, volvió a ser escenario de un violento enfrentamiento armado que subraya la persistencia del conflicto en la zona. Nuevos enfrentamientos entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias del Frente 33 de las extintas FARC se registraron en el distrito de Filogringo, en la campiña de El Tarra, dejando un saldo preliminar de al menos siete muertos y varios heridos, según confirmaron autoridades locales.
El hecho reaviva las alarmas en el Catatumbo, pocas semanas después de que el ELN y el Frente 33 lanzaran una ofensiva directa por el control territorial absoluto, conflicto que ha dejado una huella devastadora en la población civil.
En medio de los recientes enfrentamientos, entre la comunidad circula una versión verificada extraoficialmente: la presunta muerte de alias “Cuyo”, identificado como uno de los principales comandantes del ELN en esa zona.
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Aunque la información oficial aún no ha confirmado la muerte del presunto líder, la noticia ha hecho temer posibles represalias y un resurgimiento de las incursiones armadas por parte de los grupos en disputa.
La crisis en la región dura once meses y, a pesar de los compromisos del gobierno nacional de restablecer el orden y la seguridad, la situación sobre el terreno se ha deteriorado.
Las cifras de desplazamiento están batiendo récords
La gravedad de la situación quedó expuesta recientemente ante el Tribunal Constitucional. Las cifras de la Unidad para las Víctimas muestran el deterioro del panorama humanitario: en lo que va de 2025, el número de desplazamientos masivos ha superado con creces todos los récords históricos.
Solo en los primeros meses del año, más de 70.000 personas han sido obligadas a abandonar sus hogares, cifra que supera con creces precedentes críticos como el de 2018, cuando solo se documentaron trece casos de desplazamiento masivo.












