La Contraloría General de la República hizo el llamado tras advertir sobre un desequilibrio entre los recursos que ingresarán al país y los compromisos de gasto previstos para 2026, situación que obligaría al gobierno a realizar ajustes bajo estrictos criterios de austeridad y control presupuestario.
Según el documento técnico, los ingresos aprobados para el próximo período fiscal son aproximadamente $528 mil millones, mientras que los gastos superarían los $545 mil millones, dejando un vacío importante que limita el margen de acción del Ejecutivo.
La situación es aún más complicada si consideramos que casi el 91 por ciento del presupuesto se refiere a compromisos que no pueden modificarse fácilmente.
La distribución del gasto para 2026 muestra estas limitaciones: el funcionamiento del Estado se concentraría en alrededor del 66%, el servicio de la deuda en alrededor del 19% y la inversión pública apenas en el 15%, reduciendo la capacidad del gobierno para impulsar nuevos proyectos o fortalecer programas sociales.
Otro punto de preocupación es la baja ejecución presupuestaria registrada en los últimos años. En 2024, el nivel de compromisos presupuestarios no superó el 84%, mientras que los recursos destinados a inversiones apenas alcanzaron el 58%.
Para 2025, con corte a mediados de diciembre, la ejecución global rozaba el 80% a pocos días del cierre presupuestario, mientras que las inversiones no lograban superar el 54%.
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Las agencias de auditoría advirtieron que cualquier recorte debe implementarse con cuidado para no afectar la prestación de servicios públicos esenciales o poner en peligro la estabilidad económica del país.
Aunque el pago de la deuda es inevitable, se sugirió que se deberían explorar estrategias de gestión financiera que pudieran aliviar parcialmente esta carga.
De igual forma, se recomendó revisar costos operativos como contratos de servicios, viáticos y otras partidas administrativas, sin afectar obligaciones estructurales como pensiones, transferencias obligatorias y programas sociales prioritarios.
Para los expertos, corregir el desequilibrio presupuestario depende no sólo de recortes del gasto, sino también de mejorar la eficiencia en la ejecución presupuestaria y fortalecer la planificación financiera del Estado.












