Minuto30.com .- El debate sobre la transición energética en Colombia acaba de sumar un nuevo y explosivo capítulo. Las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre el futuro de los hidrocarburos provocaron una fuerte respuesta de la Unión Sindical Obrera (USO), el principal sindicato de trabajadores petroleros del país, mostrando una profunda división entre la visión del gobierno y el sector trabajador de la energía.
La política de transición energética del gobierno central todavía causa profundas divisiones. Durante el más reciente Consejo de Ministros, el presidente Gustavo Petro realizó polémicas declaraciones sobre el inminente fin del sector hidrocarburífero, lo que provocó una inmediata y contundente reacción de la Unión Sindical de Trabajadores (USO), que no dudó en calificar al mandatario de ‘equivocado’ y ‘retorcido’.
La controvertida visión del presidente
En medio de la discusión sobre las reservas energéticas y la posibilidad de importar combustibles, el jefe de Estado fue tajante sobre su objetivo a largo plazo para el país.
Petro emitió dos fuertes frases durante la reunión de su gabinete ministerial:
«El petróleo ya no se venderá en el mundo».
“No estoy pensando en importar gas para que Colombia dependa del gas de Venezuela, Qatar o Estados Unidos, sino para que Colombia no consuma gas”.
Con estas declaraciones, el Presidente reafirma su posición de acelerar la descarbonización de la economía colombiana, planteando incluso un escenario en el que la importación temporal de gas sea solo un paso hacia la eliminación total de su consumo.
El duro revés del gremio petrolero
Las palabras del presidente no cayeron bien en el sector obrero petrolero. A través de su
En un tono inusualmente duro para un sindicato que históricamente ha estado cercano a sectores alternativos, la USO señaló:
“El presidente @petrogustavo se equivocó, se nubló, se distorsionó y se perdió en la realidad”.
Para respaldar sus críticas, el sindicato presentó previsiones de la industria global que afirman que «el petróleo y el gas seguirán suministrando el 60% de la energía mundial para 2050», concluyendo que esta cifra es «la mayor confirmación de la realidad en todo el debate energético».













