Minuto30.com .- Un lamentable hecho que entrelaza una emergencia médica con un profundo respeto a la cosmovisión indígena fue captado en las últimas horas en la capital de Antioquia. Un joven de la comunidad Embera Katío falleció en un centro de salud de la ciudad, a donde había sido remitido de urgencia desde el departamento del Chocó luego de un grave accidente.
El caso ha llamado la atención no sólo por la tragedia familiar, sino también por el pedido de su padre biológico respecto a los procedimientos forenses que exige la ley colombiana.
El accidente: una caída fatal en Carmen del Atrato
Según datos extraoficiales, el joven indígena provenía del municipio de El Carmen del Atrato (Chocó). La emergencia se produjo cuando la víctima fue encontrada tirada en el suelo luego de aparentemente sufrir una fuerte caída por un tramo de escaleras.
Primer diagnostico: El impacto le provocó un traumatismo craneoencefálico grave.
Transferir: Debido a la gravedad de la lesión neurológica, médicos del hospital local del Chocó ordenaron su traslado inmediato Medellín para recibir atención a un nivel superior.
Resultado: Pese a los esfuerzos del personal médico de la capital antioqueña, el joven no logró sobrevivir a la gravedad del golpe en la cabeza y falleció en las últimas horas.
🌿 «La Madre Tierra se hará cargo»: el choque entre ley y tradición
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ciudad de medellin
La muerte por causa accidental obliga a las autoridades colombianas a realizar una Inspección Técnica de Cadáveres (ITC) y posterior autopsia en medicina legal. En este punto, sin embargo, surgió un profundo dilema cultural.
El padre de la víctima intervino y solicitó formalmente que las autoridades judiciales no realizaran una autopsia a su hijo.
«En nuestra ciudad tenemos nuestro propio terreno para enterrar a nuestro hijo. Solicitamos que no se realice el trámite porque es la Madre Tierra quien cuidará su cuerpo al momento del entierro”, explicó el familiar a los investigadores.
Un acuerdo basado en el respeto mutuo
Para lograr un equilibrio entre los requisitos mínimos del derecho común y el respeto a la jurisdicción y cosmovisión especial indígena, las autoridades judiciales y la familia llegaron a un consenso.
Versiones de testigos aseguran que el padre, a través de un diálogo mediado por el respeto, sólo accedió a la inspección técnica del cadáver. Este documento legal permitió cumplir con el protocolo original sin vulnerar gravemente sus creencias, facilitando los trámites para que el cuerpo pudiera ser regresado a la Cordillera del Chocó, donde será enterrado según los rituales de la comunidad Embera Katío.











